TECTÓNICA
La obra se sitúa en un lomaje de secano costero, estableciendo una relación de pertenencia con la movilidad del suelo y la amplitud del océano. El proyecto se organiza a partir de una estructura que reconoce la fragilidad del emplazamiento, utilizando apoyos puntuales que permiten la continuidad del relieve natural bajo la construcción.
La arquitectura se define mediante un sistema de planos que capturan la luz cambiante del litoral. Una serie de aberturas asolapadas favorecen la iluminación indirecta de los recintos, evitando el ingreso directo de la radiación y permitiendo una claridad graduada que baña las superficies interiores. Estos cerramientos están dispuestos para mediar con la intensidad del viento, creando espacios de resguardo que mantienen la comunicación visual con el entorno sin comprometer el confort térmico.
El recorrido por la obra propone una secuencia de vistas que dirigen la mirada hacia el horizonte marino y la vegetación propia del secano. Al igual que en la organización de los patios de otros proyectos, la disposición de los espacios busca generar ejes diagonales que expanden la percepción de la profundidad. En Ritoque, la edificación actúa como un instrumento de observación; una estructura leve que registra el paso del tiempo y la escala del territorio a través de la penumbra y el encuadre.
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