3 PATIOS
La obra se organiza a través de una relación directa con la horizontalidad del paisaje. El proyecto emplea el escalonamiento de niveles para abordar la topografía, logrando que la edificación se asiente de forma rítmica sobre el terreno y acompañe la pendiente natural de la zona.
El uso de cielos bajos, coordinado con aleros que actúan como alféizares extendidos, funciona como un marco para el entorno. Esta sección comprimida dirige la vista hacia el exterior, acentúa la perspectiva y proyecta el habitar hacia la llanura. La sombra resultante crea un umbral que resguarda la visión, acentuando la profundidad de las fugas visuales hacia el campo.
La organización espacial depende de la vinculación de sus patios. Al conectarse en sentido diagonal, estos vacíos interrumpen la linealidad de la planta para producir una profundidad mayor; una lectura transversal que expande la percepción de lo construido. Esta disposición permite que el aire y la luz recorran la casa en múltiples ángulos, estableciendo una continuidad donde las áreas internas y externas se funden. La arquitectura actúa como un calibrador de la distancia, un sistema de planos que pone en valor el reposo y el límite del horizonte.
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